La usurpación de tierras fiscales nacionales en Los Hornos, una de las mayores entre las muchas que se vienen sucediendo en la Ciudad, tuvo varios capítulos. Comenzó el domingo pasado a la noche con la llegada de unas 30 personas. El lunes, ante la sorpresa de los vecinos del barrio, comenzaron a arribar autos (varios de alta gama), camionetas (no faltaron las 4x4), camiones, motos y bicicletas que, en cuestión de horas, llevaron al lugar a unos 300 individuos. El Municipio hizo dos denuncias ante la Justicia y solicitó el desalojo. Sin suerte. El martes y miércoles siguió el desfile de vehículos y se sumó más y más gente. El paisaje era extraño, pues junto a familias humildes se movían personas que tenían coches nuevos, de los cuales se bajaban con camisas y pantalón de vestir. Fue el jueves a primera hora de la tarde cuando, por orden del ministerio de Seguridad provincial, se desalojó el sitio. El viernes intentó volver un nutrido grupo. Pero ya estaba la Gendarmería.
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